Hablar en público. 10 recomendaciones para mitigar el miedo escénico

Hace unos días, un alto directivo de una empresa tecnológica me comentaba que, durante una larga estancia de trabajo en Finlandia, le sorprendió enormemente como los profesionales con los que se relacionaba manejaban las técnicas de comunicación, cómo escuchaban, cómo preguntaban, cómo gestionaban los silencios, la soltura con la que hablaban en público…, algo que él no encontraba en España.

Mi experiencia me dice que efectivamente, en España, hay un déficit importante para manejar de forma efectiva y profesional las técnicas de comunicación tanto individuales como en grupo. 

Y cuando esto lo llevamos al extremo de dar conferencias, algo por otro lado innato a la función directiva, nos encontramos que es difícil encontrar directivos que les guste hablar en público, que se diviertan, que disfruten y que manejen el entorno.

Aunque unas líneas no van a servir para solucionar este problema, al menos, seguir unos consejos básicos, pueden ayudar a calmar esas mariposillas que revolotean en el estómago antes de comenzar a hablar en una conferencia. Ahí van:

  1. Conocer con antelación el espacio donde se hablará y los materiales a utilizar.
  2. Si es posible, conocer la tipología general del público asistente.
  3. Conocer y manejar muy bien el contenido a presentar.
  4. Hacer ejercicios de relajación 10 minutos antes de entrar.
  5. Antes de comenzar, visualizarse a sí mismo haciendo la presentación y triunfando.
  6. Sé consciente que los asistentes están deseosos de escucharte. Relájate y disfruta del momento.
  7. Si surge algún problema imprevisto durante la presentación, gestionalo con humor.
  8. Concéntrate en el mensaje – no en el medio
  9. Convierte tú nerviosismo en energía positiva
  10. Gana experiencia

Y si tienes 5 minutos más, podemos ampliar estos puntos.

Hablar en público

1. Conocer con antelación el espacio donde se hablará y los materiales a utilizar.

Familiarizarse con “tu espacio”, ubicar las pantallas, el atril, la mesa, el proyector. Camina por el espacio donde estarán los asistentes y visualízate hablando desde esa posición. Probar el micrófono, el audio, la presentación.

2. Si es posible, averiguar la tipología general del público asistente.

En una conferencia multitudinaria, la charla debe tener un propósito específico para el público asistente. La introducción, el núcleo central de la presentación y la conclusión final, deberán estar alineados con ese objetivo específico.

3. Conocer y manejar muy bien el contenido a presentar.

Practicar, practicar y practicar. No hay más secreto

4. Hacer ejercicios de relajación 10 minutos antes de entrar.

Respiración.  Inhalar despacio y profundamente  y sostener el aire 4-5 segundos. Exhalar despacio echando todo el aire. Repetirlo 10-20 veces

Músculos faciales. Abrir los ojos al máximo y cerrarlos con fuerza. Hacer lo mismo con la boca. Repetirlo 5 veces

Brazos: Extenderlos al máximo por encima de la cabeza con las manos enfrentadas. Sostener 15 segundos. Bajar y relajar. Repetirlo 5 veces

5. Visualizarse a sí mismo haciendo la presentación y triunfando.

Si te visualizas presentando con confianza y con el público escuchando atentamente y con un gran aplauso final, seguro que la presentación será un éxito

6. Los asistentes están deseosos de que les transmitas asuntos de interés.

Si están allí es porque el tema les interesa. Están deseando escucharte. Si se te olvida algo, no importa, no pidas disculpas, los asistentes no se darán cuenta.

7. Si surge algún problema imprevisto durante la presentación, manéjalo con humor.

Aquí lo mejor es un ejemplo verídico: “Estando en una conferencia, un experimentado ponente recibe una llamada en el móvil. En vez de ponerse nervioso por no haberlo apagado antes, dice a la audiencia, “Es mi mujer, ¿Qué hago? “ Los asistentes le animan a coger la llamada. Él lo coge y le dice a su mujer “cariño luego te llamo estoy en una conferencia”. Recibió un caluroso aplauso.

8. Concéntrate en el mensaje – no en el medio

Olvida el escenario. Concéntrate en lo que estás exponiendo y en tu maravillosa audiencia.

9. Convierte tú nerviosismo en energía positiva

Con un poco de práctica puedes transformar fácilmente la energía que te causa los nervios en energía positiva, vitalidad y entusiasmo.

10. Gana experiencia y disfruta

La experiencia lleva a la seguridad y la confianza. Cuantas más presentaciones hagas, notarás como la ansiedad va disminuyendo y tu manejo de la situación aumentando.

 

Si estos 10 consejos van precedidos de una adecuada preparación , de un excelente conocimiento de los contenidos, de  ensayar una y otra vez en voz alta con los materiales que vas a utilizar, si tienes positividad y confianza en ti mismo, el éxito estará garantizado, el público lo agradecerá y habrá sido una experiencia inolvidable tanto para ti como para los asistentes.

Y no olvides que si tu objetivo es ser un buen líder necesitas ser un magnífico comunicador. Hay muchas técnicas específicas, trabaja en ellas o pide ayuda a un profesional que te ayude a desarrollarlas.

 

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